En Proyecto Quijote trabajamos con una idea sencilla y poderosa: igual que Don Quijote confundía molinos con gigantes, a veces también interpretamos nuestros retos y emociones como algo más grande de lo que realmente son.
Elegimos esta metáfora porque refleja el equilibrio que buscamos: comprender lo que sentimos, darle nombre y aprender a mirarlo con otras herramientas. Nuestro trabajo ayuda a que niñas, niños y jóvenes identifiquen esos “molinos”, entiendan sus emociones y descubran que pueden afrontarlas con apoyo, creatividad y acompañamiento.
En esencia, esta metáfora resume nuestro propósito: convertir el arte en una forma de transformar miedos en fuerza y dificultades en oportunidades de crecimiento.